Nunca me imaginé que las cosas llegarían tan lejos. Simplemente lo queria en mi vida, a mi lado. Pero nunca pensé que ese chico de ojos mieles, sonrisa siempre en la cara y risa dulce, desaparecería de mi vida y de la de todos los que existen alrededor.
Todo empezó un 25 de agosto. Un día caluroso como todos los demás.
Abriendo los ojos una vez más, me acordé de que había quedado con él.
Saltando de la cama y metiéndome en el baño, me dí una ligera ducha y me vestí con cualquier cosa que encontré por mi desordenado armario. Cogiendo mi móvil de la mesita de noche, troté hasta la puerta y me diriji a la cocina, dónde estaba como todas las mañanas, mi madre preparando el desayuno.
Inclinandome hacía delante para depositar un leve beso, vi, que su rostro no estaba alegre, sino, triste.
- Mamá, ¿pasa algo?
Ella niega rápidamente con la cabeza e intenta sacar una sonrisa.
- Mamá, esa sonrisa no me convence. ¿Que es lo que pasa? Sabes que odio que me oculten las cosas.
Su cabeza se gira y su mirada se clava en mi.
- Hija yo... No quiero que te pongas triste, él siempre estará contigo...
Habla despacio. Escogiendo las palabras adecuadas.
Mis ojos se abren deseando que suelte más información, pero, desafortunadamente, el maldito teléfono suena, haciendo que la mirada de mi madre se apacigüara y caminara hasta el, haciéndome una seña para que me quedara quieta allí.
Encojiendome de hombros, cojo una manzana, me siento en la encimera subiendo la vista a la Tv. Haciendo zapping, encontré una noticia que derrumbó mi vida.
Millones de imágenes de mi pasado pasaron en tan solo milésimas de segundos, por mis ojos.
Siento como mis ojos se nublan, haciéndome de la visión, imposible. Puedo reconocer el borroso rostro en la Tv. Su sonrisa y sus ojos bailan felices, aunque en realidad, ahora no lo estarían. Mi corazón aumentó de velocidad y mi cuerpo empezó a sudar de tal manera, que mi ropa, chorreaba a sudor.
Instantes después, mi madre apareció en la cocina. Me miró y reconoció el problema. Rápidamente se apresuró a balbucear un par de palabras.
-¡________(tn), hija! No quería que te enteraras así. Te lo juro, te lo iba a decir.
-¡Cállate mamá! No quiero saber nada. Solo quiero estar con él, cosa que no puedo porque...
Mi madre tragó saliva difícilmente, a la vez que cerraba mis ojos y mis puños a su mismo tiempo.
Porque está muerto...-acabé susurrando.
-Yo lo siento. Sé que era una persona muy importante para ti.
-Lo sigue siendo. Mamá, que no me lo creo. Porfavor, vayamos al hospital, necesito verle.
Niega.
-¡MAMÁ! ¿Porqué no?
-______(tn), no quiero que lo veas en mal estado.
-Solo quiero verlo y despedirme de él. Porfavor, necesito verle antes de nada.
La convencí. Gracias a mi dura cabeza y mis protestas por no dejarme verle una vez más. Aunque mi madre creyera que sabe cuanto me importa ese chico, en realidad, no lo sabe.
Y ahora me encuentro delante de la puerta de su habitación, escuchando pitidos de los apartos que hay dentro.
Entrando, mi corazón se revolvió como una lavadora al verle lleno de cables por su cuerpo, al que estaba cubierto con una bata verde.
-Justin...
Susurro aguantando no llorar recordando las palabras de mi madre.
"Hija, cuando lo veas no llores. Piensa que si Justin te viera, él no soportaría verte mal"
Palabras inútiles que se me olvidaron nada más sentir que apretó mi mano.
El aparato que cuenta su pulso se puso a pitar como loco, lo cual hizo que, 3 o 4 hombres con batas blancas entraran dentro. Uno me agarró de los honbros y hizo que le mirara:
-Tienes que irte de aquí.
Mi mirada se fue rápidamente al cuerpo de Justin, que se agitaba sobre la cama.
-No, no quiero. Quiero estar con él.
-Tienes que irte. Porfavor.
Me deshice del agarre del hombre y corrí hasta Justin.
-¡Justin no me dejes! ¡Porfavor no te vayas!
Apoyé mi cabeza en su pecho aferrandome a su cuerpo. Los hombres me intentaban separar de él, pero no podían.
-¡JUSTIN!
-_____(tn) no llores más-dice una voz débil encima mia.
Mis ojos se abren tanto que parece que se me van a salir de las órbitas. Levanto la cabeza lentamente. No me podía creer que lo había escuchada.
-¿Justin? -Susurro aún sin creermelo.
-Prometeme que siempre estarás conmigo y no lloraras por mi.
Le miré sorprendida. ¿Porque me decía eso si ya sabía que iba a pasar?
Me estaba pidiendo algo que iba a ser imposible.
-Prometemelo ____(tn)
-Lo prometo Justin.
De repente. Su mano dejó de apretar la mía y ahí y cuando supuse lo peor.
Los hombres volvieron a tirar de mi, esta vez, con más fuerza. Mire hacía el aparato de los pulsos. Era una línea interminable. Rompí a llorar.
La puerta se abrió y detrás de ella apareció mi madre. Asustada, me sacó de allí.
-Carmen, tranquilizate. Él, te quiere y siempre estará contigo.
-No mamá, él se ha ido y me ha dejado sola.
A partir de ese momento mi vida no tuvo sentido. Obligue a mi madre mudarnos a otro sitio porque no soportaba verlo allí y ver las cosas buenas que vivimos.
Y allí, en mi nuevo hogar, seguí con el recuerdo de Justin, pero, empecé mi vida de nuevo.
